jueves, 6 de mayo de 2010

El mas grande.

Una suave canción me acaricia y crea un hermoso recoveco de algodón y flores donde puedo reposar. Una lágrima corre por mis mejillas y baja cada vez más rápido con la ayuda de otras que al caer le dicen: Deprisa no te dejaremos desintegrar tan fácilmente.
Los ojos liberadores miran hacia lo lejos buscando algo en la nada misma, algo que libere tal agonía que ya parece estar causando satisfacción.
Mientras el más grande, el creador, la magnífica alma les dice: “Vamos muchachos aun no han logrado desahogar este enorme dolor”